viernes, 28 de junio de 2013

Moda antiviolación, ¿necesidad o exageración?‏




Desde hace unos meses la oleada de violaciones en grupo y los videos sexuales realizados por menores y viralizados en Youtube sacuden el mundo. Evitar minifaldas o pantalones estrechos en el transporte publico y taparse con el bolso para evitar aparecer en grabaciones móviles indeseadas son solo algunas de las ordenes que el Gobierno chino ha dictado al Daily China para evitar estas practicas., algo totalmente incoherente.


Los creepshots es el nuevo tipo de acoso callejero. Los acosadores graban ilícitamente a sus victimas para luego compartir ese contenido en redes sociales. Las escuelas de moda y centros de tecnología, con la llegada del verano y la disminución del atuendo femenino, ha decidido intervenir en este devastador panorama. 




Hace semanas, al sur de la India, Manisha Mohan, Niladhri Basu Bal y Rimpi Tripathi, tres estudiantes de Chennai, presentaron el primer prototipo de lencería antiviolación, el sujetador SHE (Society Harnessing Equipment). Este sujetador es capaz de emitir descargas eléctricas de 3 800 kilovoltios, además de enviar un SMS tanto a familiares como a la comisaría de Policía mas cercana nada más ser activado el mecanismo de defensa.


Cuando se hizo pública la violación en grupo de la estudiante de 23 años en diciembre pasado, supimos que ya era hora de ofrecerle a las mujeres una alternativa para el cambio”, cuenta Manisha refiriéndose al incidente en Nueva Delhi que sacudió al país entero. “Ese fue el detonante, pero sobre todo nos motivó la sensación de que hacía falta una respuesta concreta por parte de los legisladores y de las mismas mujeres frente a este gran problema social”.




También en la India, en Nueva Delhi, estudiantes del Instituto Nacional de Moda y Tecnología han diseñado una chaqueta paralizadora. La prenda, que a primera vista parece ser una chaqueta vaquera cualquiera, emite descargas eléctricas al atacante a través de remaches metálicos que se activan mediante un botón escondido en uno de los bolsillos.

Según la coordinadora encargada de tutelar el proyecto, Noopur Anand, ''la moda debe penetrar en la sociedad, aunque sea de forma poco convencional para apoyar causas sociales.''. Anand también cree que la chaqueta es una necesidad que aún no esta cubierta.
Es por esto que aunque los modelos aún no se encuentren en el mercado alcanzarán un precio aproximado de unos 19€, pudiendo abaratarse si fuera aplicada una producción en serie.



La pionera de las prendas antiviolación fue la diseñadora Aya Tsukioka que en 2005 patentó un invento raro, un camuflaje urbano para pasar inadvertida en caso de peligro. Se trata falda pantalón que convierte a sus portadora, en tres cómodos pasos ¡en una máquina expendedora de gaseosas! En 2005 unas chicas suecas ya habían intentado reciclar el viejo cinturón de castidad incluyéndole un complejo cierre en zig-zag para impedir que se abra.




Pese a que son muchos los críticos de la creación de este tipo de prendas, alegando que contradice por completo la lucha feminista para acabar con el mito de las violaciones están estrechamente relacionados con como viste la víctima; la moda antiviolación no es una respuesta psicológica al asalto, sino una respuesta para prevenir la violación, un gran problema  en nuestra sociedad actual

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